Pues que bien ¿no? Ya no hace falta realizar un viaje a Lourdes para recibir el milagro de la curación, se monta uno en el autobús en silla de ruedas y sale andando. Que lástima que en los tiempos de los grandes milagros, no hubiera autobuses para que el pobre Lázaro pudiera comenzar a caminar. O Moises en lugar de realizar ese gran esfuerzo para apartar el agua del camino hacia la tierra prometida, hubiera tomado el 146 que les hubiera dejado en la puerta.
martes, 4 de agosto de 2009
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